lunes, 9 de diciembre de 2013

EL GRANO Y LA PAJA

Planeamos asesinar el pop de despacho,
el que no tiene entrañas
y sí burbujas sin cerveza,
almas de laboratorio y fórmulas mágicas
vestidas de tweed y medias de las caras,
sin bisturís ni sangre.
 
Éramos cinco
de matrícula arrancada
en un coche de paseo
y cada pie en el gas era ley y selva,
ladridos de palmeras
cansadas de la poda
que desenreda nudos y complicaciones.
 
Recordamos estribillos y besos,
modulados según la frecuencia
del marketing sin sedimento.
No tuvimos miedo al botón rojo,
como miopes blandiendo machetes
arreglamos cuentas con mitos
y matamos a sus cantantes.
 
A lo largo del camino,
en cada portal conocido,
nos fuimos quedando solos.
En la radio sonó el sorteo del Apocalipsis.
No hemos cambiado nada,
pero seguimos aprendiendo
del grano y la paja.

sábado, 7 de diciembre de 2013

EL FUTURO EN DIÓGENES

Escribo como una tormenta eléctrica,
entre los huesos,
a través de la solidez del esmalte
y el tuétano aceitoso,
así huyo del futuro,
esperando la tierra mojada.
¿Qué seremos?
Harina en polvo para bueyes caníbales,
saciadores, 
indigestiones para estómagos ignorantes
de paladear relojes.
Seremos comida basura entre sus jugos gástricos,
sin perro blanco, ni toneles,
sólo magnas sombras.
¿De qué les servirán los pechos de silicona
si almacenan los relámpagos que les dan vida
envasados al vacío?
Serán como versos que atraviesan
cañas de hueso vanas,
sin nervios, acero, ni mantequilla.
No olerán más a tierra mojada.

sábado, 16 de noviembre de 2013

EL TRÍO QUE BORRÓ LOS VIERNES

Cuentan a Chesterton y Tarantino
reunidos en un bar de gatos en Tokio,
los dos, y Sion Sono.

Los cuentan borrando los viernes del calendario,
con gusto narrativo por los bustos chocantes
y el anacronismo en la esencia.

Resultado del encuentro: adoquines fríos en invierno.
Un cristiano, rosa, y dos colgados, azul y morado,
acariciando felinos, mudando vello.

Esperando primaveras y lobos.

martes, 22 de octubre de 2013

CLEPTOMANÍA I

Le robé a Ángel González su Bartok de todo
para que en los ratos muertos
rebañara la saliva de Gregory Samsa,
la atesoro entre sales de cristal,
un souvenir de la Praga de casas amarillas,
procesos y castillos.
No le sirve, por enjuto, la gabardina de Ignatius,
y dice que hiede a asiático americano
la alfombra orinada del Nota
Los herrajes de José se los cosí a los párpados
con agujas de venganza corena
y le cedí el pánico de Japón al crimen y al castigo
de los necios.
Es fácil comprender porqué Bartok prefiere a Ángel,
pero yo se lo robé
para que en los ratos muertos
me abrillantara el cristal de Ikea,
que apesta a cal europea.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Mis alocadas aventuras con Bobby Fischer I: BOBBY SE APARECE.

Acostumbro a caminar en calzoncillos en mi piso de soltero, con las persianas levantadas y las cortinas descorridas, como un rey en el tablero desprotegido de alfiles y torres y la única compañía de un peón solitario. Me siento en la silla del ordenador, juego partidas rápidas al chess máster, nivel infrahumano. Y un día, ding dong ding, propaganda o algo peor. Voy hacia el hall dando por perdida la dama y ante la puerta, toc toc toc. La chorra se asoma por la abertura del calzoncillo, como un caballo frente a un ataque Fegatello, así que la hago retroceder y pom pom pom, puñetazos como panes en el descansillo. 

Abro y veo a un viejo con barba cana, alto y desgarbado, con perfume a cartón del Tío de la Bota y alitosis de garrafa, me suelta: ¿No me conoces?, con esas ropas de mendigo de cuarta, como una pieza de ajedrez de plástico quemada con mechero. Así, vestido de gala, le digo, pues no mucho. Bonitos gayumbos, responde creo que en ruso para después apartarme con la mano y entrar hasta la cocina. Abre el frigo y se busca un algo para beber frío, suda como un marrano. Soy Bobby Fischer, dispara. Imposible, respondo en inglés, vamos: Impossible, estás en mate desde 2008. A que mola, sigue Bob, lo vamos a dar todo, me comenta.

sábado, 21 de septiembre de 2013

CARNE DE POTRO

La carnicera de caballo
en la esquina de mi calle
ignora que construye poesía
al envolver churrasco
en papel chacillero.

Debería aparecer en titulares gigantes
por lo que hace
-y cómo-
y en sucesos por lo que ignora;
sin embargo la han vetado
y nadie sabe
diez hamburguesas
a precio de saldo
para sobrevivir a los cubos de caldo
preparados para la sopa boba.

Nadie sabe de su edad
en twitter
-picos de setenta-
ni se habla del baile
del cuchillo cuando separa
el costillar de lado a lado.

Doscientos grados
de horno en mi cocina
le rinden tributo salpimentado,
en la radio estertores,
actualidad,
y en el bolsillo
silbidos sin sustancia.

Prepara el filo,
disecciona el caballo.
Ya es hora.

martes, 17 de septiembre de 2013

EL CEMENTERIO DE LOS COCHES OXIDADOS

A veces podría reposar
en el desguace,
así, como retratas los coches
y el óxido que te obsesiona.

Abandonarme al calor, ahí, y pudrirme
solo,
rodeado de colores químicos cuarteados,
parachoques vencidos, lunas estrelladas,
radios sin batería.
Lejos de tus pinceles,
cerca de tus acuarelas.

Verías la maleza entre mis bujías secas
y cardos de flores moradas
abrazaderas de llantas sin goma.
Una joya más que pintar
sobre los ejes
que no recorrerán más millas.

A veces podría reposar
en el desguace,
solo, con el óxido
que te obsesiona.